Jurisprundencia | El bar debe retirar el extractor de humos de la azotea por causar molestias.

Posted by on jun 21, 2016 in Jurisprudencia | Comentarios desactivados

  El bar debe retirar el extractor de humos de la azotea por causar molestias.

En este caso, la propietaria de un bar fue condenada en primera instancia a retirar la salida de humos situada en la azotea del edificio. La propietaria apeló argumentando que tenía autorización de la comunidad de propietarios concedida en una junta anterior. La Audiencia Provincial, a la vista de los términos de dicho acuerdo y de las circunstancias concretas del caso, confirmó la sentencia de instancia.

Sentencia Audiencia Provincial de Baleares, 02-04-2014 (Extracto)
Sin embargo, este tribunal entiende que el acuerdo comunitario trascrito no concedía autorización a la copropietaria interesada a instalar un extractor en cualquier lugar de la azotea sino únicamente en aquel punto en que “sea legal y no moleste a ningún vecino”.

El primero de los requisitos -la legalidad de la instalación-, podría entenderse cumplido administrativamente por la inexistencia de licencia municipal y por la circunstancia de que las denuncias interpuestas ante el Ayuntamiento no han prosperado.
En cambio, la concurrencia del segundo de los requisitos a los que se supeditaba la autorización – ausencia de molestias a los vecinos- no se ha acreditado. Así, en el acta de 17 de noviembre de 2010, en el punto 8 relativo a “ruegos y preguntas”, se consigna lo siguiente: “los vecinos comentan las molestias que les provoca el olor a fritos y a comidas que suben de los bares de abajo por las chimeneas de salidas de humos, piden que se revisen dichas instalaciones”; y que “varios asistentes preguntan cuando doña Carmela propietaria del bar Can Pas quitará el extractor de humos instalado sin ningún permiso en la zona comunitaria de la terraza de la comunidad ya que el ruido que provoca dicho elemento les molesta”.

 Requisitos para el éxito de la acción de cesación de actividades molestas en comunidades de propietarios.

Las quejas sobre actividades molestas en comunidades de propietarios son un asunto frecuente. El artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal establece la prohibición, entre otras, de llevar a cabo actividades molestas disponiendo además los requisitos de procedibilidad para llevar a cabo la acción de cesación de tales actividades.

Además, para que la acción de cesación de actividades molestas tenga éxito judicialmente se necesitan ciertos requisitos como recuerda la Audiencia Provincial de Albacete en sentencia de febrero de 2014.

Sentencia Audiencia Provincial de Albacete, 19-02-2014 (Extracto)
(…) acreditan la concurrencia de los requisitos para calificar la conducta de los demandados como altamente molesta, concurriendo todos los requisitos que la jurisprudencia exige para el éxito de la acción de cesación: 1) que sé de una actividad, lo que supone cierta continuidad o permanencia de la realización de actos singulares (STS 22 diciembre 1970); 2) que la actividad sea incómoda, es decir, molesta para terceras personas que habiten o hayan de permanecer en algún lugar del inmueble en el que se desarrolle la actividad (SSTS 8 abril de 1965, 18 enero 1961 y 30 abril 1966), esto es, que exista un sujeto pasivo determinado al que la actividad incómoda pueda afectar, siendo éste las personas que habitan o hayan de permanecer en la misma finca y no personas indeterminadas o inconcretas (SSTS 7 octubre 1964 – y 10 abril 1967); y 3) que la molestia sea notoria y ostensible, esto es, no basta una pequeña dificultad o trastorno, sino que se exige una dosis de gravedad, una afectación de entidad a la pacifica convivencia jurídica lo que obliga a una ponderación de cada caso concreto (STS 8 abril 1965), teniendo sentado el Tribunal Supremo que la base de la notoriedad está constituida por la “evidencia y permanencia en el peligro o en la incomodidad” (S. 20 abril 1965), entendiendo, asimismo, que “…en el concepto de actividad notoriamente incómoda debe incluirse aquella actividad cuyo funcionamiento en un orden de convivencia , excede y perturba aquel régimen de estado de hecho que es usual y corriente en las relaciones sociales”.